El gobierno federal invade terrenos comunales. Vestigios arqueológicos en riesgo.

Imagen de Atenco FPDT.
Lea en inglés un artículo anterior de este autor: “Crisis de ozono en la zona metropolitana de la capital de México.“
[Este artículo contiene información del periódico mexicano alternativo Surco Informativo.]
Desde el anuncio presidencial en septiembre de 2014 de que se retomaría el proyecto de construir un aeropuerto en esta zona ha habido oposición porque el proyecto amenaza con:
- Iniciar la construcción de 16 o hasta 19 nuevas autopistas, todas privatizadas desde su incepción. A nivel mundial, la construcción de aeropuertos es la principal causa de transferencia de dinero público a empresas de construcción.
- Aumentar las emisiones de CO2—de los aviones y de los coches que irían mucho más lejos para llegar al aeropuerto—en una ciudad que ya es de las más contaminadas del mundo.
- Agravar la tendencia a las inundaciones y a la vez la desecación de los lagos y ríos y el hundimiento de la tierra.
- Dañar y destruir lo que queda de las zonas agrícolas y ecológicas de la zona metropolitana de la Ciudad de México y de los alrededores de Texcoco.
- Hacer crecer la mancha urbana. El lunes 23 de mayo, trabajadores del proyecto del nuevo aeropuerto, escoltados por grupos de choque, marinos y policías federales, estatales y municipales, desalojaron a integrantes del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra (FPDT) de su campamento en el cerro Huatepec. Justo después, se restablecieron en el Cerro de Tepetzinco, que tiene valor ceremonial para los habitantes tradicionales de Nexquipayac.





























